Cómo hacemos nuestras joyas

Es un trabajo de equipo, en el que la técnica y la sabiduría de siglos hacen realidad la inspiración y el diseño.

Primero está la idea, luego el dibujo y después está el trabajo con los artesanos. Juan Carlos Quijano es con quien trabajo casi desde el principio cuando empecé a diseñar joyas, y también están todos los demás artesanos que he ido conociendo con él. La experiencia técnica y la mirada de Juan Carlos mejoran mis ideas.

Hay que crear un prototipo de metal de la joya, a partir del cual -vulcanizando el caucho al aplicarle calor- lograremos un molde.

Caucho

Caucho

Luego se inyecta cera líquida en el molde de caucho, para conseguir una reproducción de la joya en cera. Si se quieren conseguir cien piezas, cien veces inyectaremos la cera en el caucho.

Caucho

Es el turno entonces de unir las cien piezas de cera en un “árbol”, que introducimos en un cilindro relleno de escayola refractaria.

Árbol

Cilindro escayola

El cilindro que contiene el árbol de cera y la escayola refractaria se introduce en un horno -que se llama mufla-, y se lleva a una temperatura de 730ºC para eliminar la cera. De aquí viene el nombre del tipo de fundición: “fundición a la cera perdida”. Además, en el horno la escayola se endurece y coge las propiedades necesarias para recibir el metal fundido, alcanzando la temperatura de colada, que es cuando se vuelca o “cuela” el metal en el cilindro.

Cilindro escayola

Cilindro escayola

En paralelo y en un crisol, fundimos el latón con un soplete de oxígeno.

Crisol (fundido de metal)

El siguiente proceso tiene algo de mágico: por absorción y dentro de una máquina de precisión, con metal líquido rellenamos los huecos de nuestro nuevo molde de escayola.

Máquina de precisión para la colada del metal

A continuación, enfriamos el cilindro con agua y limpiamos nuestro árbol -ahora de metal-, con sus frutos/joyas.

Cilindro escayola (enfriado)

Cilindro escayola (quitando la escayola)

Árbol de metal (quitando los restos de escayola)

Árbol de metal

Árbol de metal (limpio)

Ahora queda cortar las piezas del árbol, repasarlas y pulirlas. El acabado que hemos elegido en esta ocasión es sencillo: se matiza el brillo con un cepillo con púas de metal -la grata-, que le da además a la joya un aspecto irregular.

Árbol limpio (con mano)

Para terminar y en un último proceso que es el que da la identidad final a esta colección, rellenamos los huecos que diseñamos para ello en las joyas con resina de café. Este es un material hecho con resina natural, posos de café y alcohol, sometido a un proceso especializado utilizando calor y frío.